Si ser sumisa te crea un conflicto interior, coloca todos tus pensamientos en orden, satisface todas sus necesidades, no tiene porque haber un perdedor. DidaK
SmartSection is developed by The SmartFactory (http://www.smartfactory.ca), a division of INBOX Solutions (http://inboxinternational.com)
Muchas veces los
Dominantes y los seres sumisos tenemos miedo. Miedo de lo que podríamos
no ser capaces de hacer. Miedo de lo que podrían pensar de nuestros
actos, de nuestras formas, de nuestros sentimientos, de nuestras
conductas.
Dejamos que nuestros temores se
apoderen de nuestras esperanzas. Decimos que no somos quienes somos,
cuando queremos decir que sí. Nos callamos nuestras formas cuando
queremos gritar y gritamos contra todos cuando deberíamos cerrar la
boca.
¿Por que? Después de todo sólo vivimos una vez, solo seremos lo que hoy
somos. No hay tiempo de tener miedo. Hemos de hacer y vivir lo que
sentimos y necesitamos. Atreverse a ello es nuestro reto. Dominantes o
seres sumisos.
Olvidemos que nos están observando. Tenemos que intentar la jugada
imposible, vivir nuestra propia vida. Correr el riesgo. No hay que
preocuparse por ser aceptado. No debemos conformarnos son ser uno más.
Nadie nos dirige nuestra vida. Nadie nos obliga. Seamos nosotros mismos.
No tenemos nada que perder y todo por ganar, por vivir, por sentir, por
saborear, hasta nuestros propios miedos ante la dificultad. Muchas veces
creemos en el destino. Esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de
lo más importante. ¡Creer en nosotros mismos! En nuestras propias vidas
alrededor de nuestro mundo tan apasionante como es el BDSM.
Nos conformamos en vez de esforzarnos en aprender mas, en saber mas, en
ser mejores. Sin pensar que cada día que pasa negándonos lo que somos
nunca volverá. Nada está escrito en nuestras vidas, somos nosotros quien
las dirigimos. Nada está hecho, tenemos que seguir formándolo y
desarrollándolo. Todo depende de nuestra voluntad, de nuestros deseos.
De esa fuerza que nos sale de adentro, de esa parte que muchos llaman
oscura, porque no tienen nada que la ilumine, que le de sentido, que le
haga sentirse mas vivo. De decir "si puedo" a cada desafío. Tenemos el
poder de ser nosotros mismos. Cuando estamos decididos a ser quien
sentimos en nuestro interior hemos de luchar. Cuando estamos
convencidos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de
imponerse a nuestros verdaderos deseos, digan lo que digan de nosotros.
Si queremos podemos llegar alto, hacer lo que sea... Sólo hay que
proponérselo, ir a por ello. Si sueñas con ser la persona mas feliz en
tus actos... Si sueñas con látigos, cuerdas, dolor y placer... Si sueñas
con ganar el pulso a tus propios deseos... Despiértate y vívelo!!
Dentro de nosotros hay 206 huesos y más de 700 músculos esperando a ser
usados de miles de maneras, que los seres humanos se niegan a sentir.
Sólo falta nuestra decisión de hacerlo, de sentirlo. Ganas de jugar como
nunca. Enfrentarse a nuestro propio destino. No seamos solo un
espectador ante nuestra propia vida. Hemos de tomar las riendas y ser
nuestros propios dueños, manéjalas o entrégalas a quien deseemos que las
maneje para nuestra propia felicidad. Exijámonos más y más. Vivamos la
vida no solo los días de fiesta, hagamos que cada día sea una fiesta.
Caminemos cada día un poco más lejos. Saltemos cada día un poco más
alto. Seamos Dominantes o seres sumisos. Cuando no esperemos nada de los
demás para ser quienes somos, fortaleceremos nuestro espíritu y podremos
Dominar o entregarnos con fuerza, convicción y destreza.
Poco a poco, las voces se convertirán en ovaciones. Nuestros actos se
llenarán de logros, y nuestra vida de sentido. Cada lagrima, cada
suspiro que logremos exteriorizar es un paso mas a nuestra propia
felicidad.
Están los que usan siempre el mismo dogma, que ni siquiera es suyo.
Están los que llevan a cuestas sus propias mentiras, los que hacen
promesas, los que imploran, los que creen en otros sin conocerlos.
Y estamos los que seguimos avanzando cuando mas difícil es el camino.
Los que seguimos jugando cuando se nos acaba el aire. Los que seguimos
luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez, fuera la última
oportunidad que se nos presenta. Convencidos que la vida misma es un
desafío. Sufrimos sin quejarnos. Porque sabemos que el dolor pasa. El
sudor se seca. Las lagrimas desaparecen. El cansancio termina. Pero hay
algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado.
En nuestros cuerpos corre la misma sangre que en los demás. Lo que nos
hace diferentes a ellos, es nuestro espíritu. La determinación de
alcanzar nuestro objetivo. Un objetivo al que no se llega superando a
los demás. Sino superándose a uno mismo.
El mundo BDSM solo esta al alcance de las manos de aquellos que tenemos
el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir nuestros sueños, si,
diferentes a los demás, pero nuestros, no dejemos que nos los arrebaten
por no ser como los suyos.
El Miedo es aliado de la prudencia, pero no el limite de nuestros
caminos.