Publicado por DDK Team el 18/10/2007 (10415 lecturas)
Entrenamiento -
Anal
Introducción
Dentro del Apartado
de Adiestramiento del ser sumiso, tiene una lógica importancia el
entrenamiento corporal del ano, que facilitará su uso, sea de la forma
que sea, para mayor placer de su Dueñ@.
Posee unas connotaciones que hacen de ésta una disciplina, una de las
más utilizadas y disfrutadas por los Dominantes en BDSM.
Aparte del placer que puedan proporcionar los juegos anales al
Dominante, al utilizarlo para someter más, se une una vertiente de
humillación que el sumiso debe aprender a ofrecer, y que en algunos
casos, si le es permitido por su Dominante, puede llegar a disfrutar.
Esta práctica incrementa la sensación de poder del Dominante, que goza,
no sólo del disfrute físico al poder incluir juegos humillantes para el
sumiso (penetración e inserción de bolas, plugs, tapones anales,
vibradores… el uso sexual del ano, tanto en varones como en féminas)
sino también de la posibilidad de realizar enemas y controlar a través
de toda ésa amplia gama de juegos tanto la sexualidad “oficial” como la
“oculta” de su sometido.
Para el ser sumiso representa muchas veces un sacrificio de su orgullo
intimo ser usado por el ano, sobre todo en posteriores etapas en las que
puede ser penetrado con una cierta brusquedad. Es, sin embargo, una
forma de sometimiento ofrecido que hace crecer su entrega a los ojos y
placeres de su Dominante.
Merece la pena “entrenar” y conseguir una cierta habilidad en ello, para
lograr un uso anal que siempre resulte agradable, excitante y
satisfactorio para el Dominante.
Antes de comenzar
Antes de comenzar
con lo que es propiamente el Entrenamiento para el Uso Anal, deberíamos
detenernos un momento y explorar nuestro propio cuerpo, tanto en hombres
como en mujeres, el ano es una zona muy erógena, por ello no es de
extrañar que, aunque en principio sea una vía un tanto “humillante” o
considerada, “fuerte”, no debería parecernos raro sentir placer al
usarla.
ESO NO NOS CONVIERTE EN PERVERTIDOS NI BICHOS RAROS, es aprovechar todas
las oportunidades que nos ofrece el propio cuerpo y su constitución,
para gozar plena y libremente de unas sensaciones más intensas que hacen
de la sexualidad una vivencia más rica, completa y morbosa; algo único y
especial. Compartir algo tan íntimo crea vínculos especiales entre
Dominante y sometido si es algo de lo que ambos pueden llegar a
disfrutar.
Los nervios y el miedo al dolor, cuentan y mucho, porque hacen que se
tensen los músculos de todo el cuerpo. Si se ha probado antes y se ha
sentido dolor, instintivamente el cuerpo reacciona cerrándose,
bloqueando al intruso que trata de invadir su espacio, de forma que sólo
utilizando las formas, la persuasión, la suavidad y la firmeza
necesarias, es posible llegar a cambiar un mal recuerdo por otro que sea
el emocionante comienzo de un modo intenso y distinto de sentir placer
sexual.
Dilatación progresiva y
controlada
El primer paso
es explorar, averiguar qué tipo de caricias estimulan, cuales inquietan,
de qué forma aumenta el placer, la tensión y la excitación. Qué cosas
pueden producir rechazo o bloqueo, cuales nos ayudarán a regresar al
estado de excitación para mantenerlo, etc.
El siguiente paso puede ser la inserción de objetos largos, y de poca
anchura en principio, para acostumbrarlo a aceptar su uso, primero
insertar un poco, tranquilizar, empujar con suavidad un poco más...
estar pendiente de las reacciones todo el tiempo, de la respiración, de
la tensión y los momentos de relax, sacar un poco, intentarlo de
nuevo...
Una vez la dilatación de los esfínteres deje de ser molesta, cuando se
han acostumbrado ya, se puede ir incrementando la anchura de los objetos
paulatinamente hasta alcanzar la máxima dilatación posible, según el
tipo de prácticas que deseemos sentir o hacer experimentar.
Atender las reacciones del cuerpo del acompañante en el juego, hablarle
para que se relaje, hacerle desear sentir “eso y por ése lugar” y que
ello le resulte excitante es algo que no puede dejarse al azahar, por lo
que requiere un diálogo profundo que le dé un sentido ya sólo al hecho
de intentar realizarlo. Por otro lado está el premio, si, eso que estáis
pensando... raro pero no imposible: El Orgasmo Anal.
Cuidados específicos
Higiene estricta de ambos.
Limpieza escrupulosa de manos y uñas, revisar que éstas sean romas y no
puedan producir desgarros ni heridas.
Uso de lubricantes de base acuosa (son los más indicados por no contener
sustancias nocivas)
Uso de preservativos lubricados incluso con los juguetes sexuales para
la penetración anal.
Aplicación de pomadas anti-inflamatorias e hidratantes para que la
Dilatación de la zona anal no presente desgarros.
Si hay incomodidad una vez realizado, es conveniente aplicar compresas
húmedas con agua fresca y cremas hidratantes que mantienen la humedad y
ayudan a mejorar la flexibilidad.
NUNCA debe forzarse, eso ocasionaría un miedo bloqueador constante en
adelante.
Si duele, los músculos se tensan y si se tensan, duele tanto introducir
como sacar. Lo correcto en caso de que el dolor aparezca es detenerse,
STOP. Mirar bien si se ha producido desgarro, si hay sangrado...( nadie
dude en acudir a un médico si eso se da; el problema puede convertirse
en importante de no ser tratado de inmediato, y el apuro no es nada
importante frente a eso, además, los doctores están acostumbrados a ver
las cosas más extrañas sin pestañear, eso forma parte de su trabajo.)
Si no ha surgido un problema físico de cierta envergadura, puede haberse
tratado solo de un momento de pánico, ése “no” del cuerpo que, sin
embargo, está deseando más se nota porque apenas unos segundos después
del dolor, éste desaparece y la persona se siente de nuevo preparada
para continuar, se relaja.