Publicado por DDK Team el 18/10/2007 (25689 lecturas)
Entrenamiento -
El sexo Anal
Introducción
Desde siempre la
práctica del sexo anal ha estado rodeada de tabúes y falsos mitos, de
“Leyenda Negra” Para muchas civilizaciones ha sido siempre la “zona
innoble” del cuerpo humano por excelencia. Está mal visto socialmente
hablar y hasta pensar en ello.
Mirémoslo como una zona más, debidamente capacitada para poder
proporcionar un exquisito placer, tal y como sucede en realidad. El ano
está conectado íntimamente a los principales músculos pélvicos, de forma
que “participa” en las reacciones naturales del cuerpo en momentos como
el orgasmo, por ejemplo. Si, aunque “nadie le haya invitado a la
fiesta”, seamos corteses, invitémosle también.
Físicamente el ano está preparado para reaccionar ante los estímulos
sexuales en igual o mayor medida que el clítoris en la mujer o el pene,
la próstata y los testículos en el varón. Está lleno de terminaciones
nerviosas que hacen de él una zona extremadamente sensible y adecuada
para el placer, guardando unas elementales precauciones de higiene,
cuidado y seguridad.
Es falsa la idea de que los juegos anales sean “impuros”, “sucios” o
depravados, la falsa moral asi lo dicta pero a la vez, hace la vista
gorda a ése tipo de prácticas homosexuales cuando se da entre sus filas.
Así mismo es falso que las relaciones anales hayan de ser dolorosas, NO
LO SON si se realizan con la preparación, la paciencia y las técnicas
adecuadas.
Afortunadamente, las cosas van cambiando en este aspecto y, hoy en día
es una práctica bastante habitual, tanto entre heterosexuales,
bisexuales, como en colectivos homosexuales, tan sólo la aparición de
E.T.S. y, sobre todo el SIDA (VIH) hacen que la gente se acerque a ella
con algún reparo, pero incluso eso no es obstáculo para poder gozar de
ello si se toman las medidas de precaución adecuadas; Uso de
preservativos, buena higiene rectal, un régimen alimenticio sano, una
conveniente y progresiva dilatación que evite desgarros y heridas
internas, etc.
En realidad, el uso sexual del ano es rico en variaciones, no estamos
hablando sólo de penetración, sino también de estimulación (caricias con
dedos, lengua, objetos) y entrenamiento (dilatación puntual o
continuada).
El esfínter es un músculo con doble faz y función; en su parte interna,
tiene reacciones reflejas (involuntarias) pero puede ser “entrenado” en
el anillo externo, para hacerlo contraerse o relajarse a voluntad.
Consta de dos músculos en forma de aro circular, ambos flexibles y
relativamente fáciles de dilatar, pero que se diferencian entre si en
que el exterior es el que podemos aprender a controlar de manera
voluntaria, mientras que el esfínter interno reacciona mediante impulsos
reflejos y es el que más “problemas” puede dar, si en el momento de la
introducción del pene o algún objeto, se contrae dificultando o incluso
llegando a impedir cualquier tipo de penetración., o convirtiéndola en
algo doloroso. ¿Motivos? miedo al dolor, ansiedad ante el nuevo juego,
sentimiento de humillación no bien asimilado y que produce un
sentimiento de vejación más que de humillación, que resulta más dolorosa
que disfrutada…
¡Cuánto podrían enseñarnos al respecto nuestras admiradas Geishas…!
Perfeccionistas en todo tipo de “artes” sensuales y sexuales, que han
sabido, desde tiempos inmemoriales, NO descuidar ningún detalle de
servicio. Volveremos a tratar de éstas exquisitas mujeres en prácticas
más avanzadas.
Por supuesto, como todas las prácticas de índole físico y sexual,
requiere de una preparación específica que abarca áreas tales como: la
higiene, y la seguridad que trataré de especificar a continuación.
Higiene
Para muchas personas el sentimiento de “suciedad” es
definitivamente negativo en cuanto a pensar en usar el ano con fines
eróticos, debido a su función principal: evacuar los residuos sólidos de
los intestinos.
Es una opinión muy respetable, pero no representa problema alguno si la
práctica se realiza observando unas sencillas medidas de higiene, asi
que ayudemos un poco a “quitar trabas” a quién las pueda tener para que
nadie tenga porqué privarse de algo que muchos califican de “sensación
inigualable” de placer.
En primer lugar he de advertir que controlar la ingestión de alimentos
(no comer nada desde 3 horas antes ) y una dieta ligera (ensaladas,
pasta poco aliñada, verduras cocidas, etc) durante las 24 horas
anteriores a ésta práctica en concreto, ayuda a “limpiar” el intestino,
con lo que el interior y la parte final del recto lo estarán también .
Otra buena solución son los enemas suaves con agua templada y unas
gotitas de aceite, pero de todos modos es conveniente usar siempre una
barrera de protección (piel a piel) para evitar infecciones y es muy
importante recordar que, ( a menos que el estado de salud e higiene de
loa participantes sea extremadamente correcto) NO DEBERÍA NUNCA pasarse
de una penetración anal a una vaginal sin haberse limpiado o cambiado el
preservativo.
Toda precaución es buena si con ello conseguimos acercarnos al momento
del juego anal, sintiéndonos y haciendo que se sientan los
participantes, lo más relajados y cómodos que sea posible. Pero lo más
esencial para poder mantener unas prácticas saludables y provechosas se
uso sexual del ano, son: Comunicación, relajación cómplice y una
adecuada lubricación.
Seguridad
La
Seguridad es un tema demasiado importante para pasarlo por alto;
desgraciadamente las Enfermedades de Transmisión Sexual o “E.T.S.” ,
(ver definición en el glosario sexual) y sobre todo la aparición y
proliferación del SIDA (V.I.H.) en colectivos de homosexuales en un
primer momento, dio lugar a una serie de “falsas ideas” sobre las
consecuencias que puede acarrear éste tipo de práctica.
Una cosa
quede muy clara al respecto: No se tienen más posibilidades de contraer
E.T.S. o SIDA que con un contacto sexual vaginal u oral.
El sexo anal
NO ES UN FACTOR DE RIESGO EN SI. Para que exista contagio, el riesgo
está en que la persona con quien se practica o uno mismo estén
infectados, pero no el la práctica en concreto.
El uso de
métodos de protección de barrera : Preservativos para el pene o los
juguetes, guantes de goma o látex (tipo quirúrgico, sólo desaconsejable
en caso de alergia a los componentes de las mismos), barrera buco dental
en el caso de caricias efectuadas con la lengua, puede dar la seguridad
necesaria para que éste tipo de juegos se realicen con absoluta
tranquilidad y sin tensiones que puedan hacerla fracasar desde el primer
intento.
Sobre el dolor
Mucho se ha escrito sobre ello, aquí reside gran parte
de la leyenda negra que rodea a ésta practica. NO tiene porque resultar
dolorosa si se toman las medidas oportunas y se realiza de la forma
adecuada.
Son muy importantes el deseo, la complicidad, la confianza... pero
también la certeza de saber hacerlo bien. Y para lograr eso, no estamos
solos, existen productos (lubricantes naturales inocuos, cremas, etc) y
técnicas que nos ayudarán a conseguir que sea algo bueno, deseable y
perfectamente aceptado y disfrutado por todos.
Por eso hay que prestar una atención especial al diálogo, hacer que se
desee probar y que ése mismo deseo ayude a luchar por conseguirlo. La
comodidad total hacia la idea de practicar este tipo de juegos eróticos
o sexuales, es imprescindible.
Calma, paciencia y el tiempo que sea necesario. Sólo así se consigue y
sólo así se evitarán miedos, traumas o problemas físicos de importancia.
Evitar el dolor es sencillo: si hay deseo, hay ganas, si hay ganas se
busca el camino. Lo ideal es empezar acostumbrando la zona a caricias
manuales, suaves, tentadoras. La infinidad de terminaciones nerviosas
que el mismo ano posee, harán el resto en realidad, ya que el deseo se
verá incrementado y posibilitará una dilatación espontánea, que podemos
controlar, del esfínter externo. En cuanto el interno, sólo las
sensaciones curiosas o ligeramente placenteras, el deseo de probar (en
quien lo recibe) y una inteligente y persuasiva manipulación, control y
suave firmeza en quién lo ejecuta, harán posible una dilatación
indolora.
Ante la aparición de dolor: PARAR. Con unos minutos de espera, caricias
y palabras tranquilizadoras, es posible en la mayoría de los casos,
continuar.
Si hay problemas funcionales musculares o fibriliares por:
- Operaciones quirúrgicas que, por dejar cicatrices o durezas impidan
una correcta dilatación.
- Enfermedades como las Hemorroides que pueden “irritarse” con la
introducción de según que juguetes, fístulas anales, etc.
- Lesiones de rodilla o espalda que impidan jugar a 4 patas o en las que
hemos de calibrar
muy bien el peso o medir la fuerza a ejercer, es sólo cuestión de ser
creativos,
(tumbad@ sobre un costado, con una pierna doblada y la otra algo más
extendida, se
Puede lograr una penetración muy placentera.)
No es imposible jugar, pero habrá que tomar medidas especificas a cada
problema, para poder hacerlo. En ocasiones la postura, la preparación
previa, o el simple uso de una pomada anti-inflamatoria (tipo thrombocid
o similar) o un buen lubricante, (no debemos olvidar que el intestino y
el ano en si, no lubrican de forma natural) puede ser la diferencia
entre una relación satisfactoria u otra detestable.
Atención especial a todo aquello que pueda producir heridas internas:
Uñas largas o con partes puntiagudas, objetos angulosos, demasiado
anchos para el momento... el ano es flexible, pero también puede sufrir
desgarros y heridas, por lo que, dada su función principal, puede ser un
lugar de fácil desarrollo de infecciones.