Publicado por Candela el 18/10/2007 (2869 lecturas)
Agujas
Introducción
La técnica de las agujas, dentro de las relaciones BDSM
tiene, evidentemente, partidarios y detractores, aunque más bien habría
que decir que, en general, los Dominantes son partidarios si controlan
la técnica y respetuosos, que no detractores, aquellos que desconocen o
no han experimentado en todo o en parte su uso. En tanto que, entre las
sumisas, y sigo hablando en general, hay bastante pavor al pensar en ser
la modelo de una sesión donde las agujas tienen el protagonismo.
Intentaré expresar lo que sé al respecto, desde mi perspectiva de
esclava “agujereada”, pero también como estudiosa de una técnica que
lejos de mis comienzos, miedosos y expectantes, en la actualidad me
parece una de las más intensas y gratificantes para quien la realiza y
para quien la recibe.
La base fundamental de este tipo de técnica es la higiene. Con otros
instrumentos podrá haber más o menos cuidado en la limpieza, todo
depende; pero con las agujas es vital, por lo tanto, primera premisa:
LIMPIEZA.
A la hora de hacerse con ellas, hay quien tiene la facilidad por su
trabajo o entorno de tenerlas a mano, así, los médicos, enfermeras y
personal sanitario en general las tendrán más a su alcance.
Para la mayoría, lo mejor es buscarlas en las farmacias. Todas las
farmacias no las tienen ni las venden sueltas. Pueden encontrarlas una a
una con jeringuilla pero es mejor buscar farmacias donde las tienen
sueltas o las puedes encargar. Siempre puedes tener una vecina enferma
que te las ha pedido y si quieres dar algo más de explicación: “no sabes
para que...”, solo quieres hacerle el favor (no es broma, a mi me ha
servido esa excusa varias veces)
La medida mejor para comenzar y usar durante bastante tiempo es de 0,7,
son finas y con una largura muy buena para coger un buen pellizco de
piel. Luego se puede pasar al 0,8 que tiene un grosor similar pero
lógicamente es un paso más, luego están los catéteres con más grosor,
etc
Yo voy a hablar de las primeras 0,7 y 0,8
El arte de las agujas
Recordad la premisa: limpieza
Preparar las agujas en sus fundas o cánulas respectivas, alcohol
abundante y algodón. Pasar algodón empapado por la zona a tratar,
abundantemente, mojar y secar al aire, mojar.....sacar una aguja y
pasarla por un algodón empapado a su vez en abundante alcohol. Estarán
listas para la sesión.
Lo mejor es comenzar en los pechos, la piel es diferente al sexo y la
sensibilidad también.
En los pechos nos encontramos tres tipos de textura, el epitelio más
fácil para empezar es el que envuelve al pecho en sí, las más fáciles de
colocar se ponen en la zona de arriba de la aureola. Coger con las yemas
de dos dedos, pulgar e índice pueden ser los más cómodos para pellizcar,
un trozo de piel, levantarla y por debajo introducir la aguja lo más
firme y rápidamente posible, (cuanto más lento, más dolerá). Si queréis
que vuestr@ sumis@ pierda el miedo, mejor rápido que lento...de veras.
Una vez puesta, no está de más pasar de nuevo el algodón, todo lo que
sea no tener infecciones, mejor.
Alrededor de la aureola podéis ir poniéndolas de la misma manera,
creando alguna figura, círculo, cuadrado, o aleatoriamente, al gusto.
La piel de la aureola es un poco más gruesa, pero la forma es la misma.
Si introducís la aguja cogiendo un buen trozo de piel, quedará mejor
instalada que si la pasáis más superficial, así puede rasgarse un poco
la piel y además no se sujeta correctamente.
De todas formas, es normal que al principio pasen estas cosas, es
cuestión de practicar.
La parte más dura, obviamente es el pezón en sí. Impone, es cierto, al
menos al principio, pero es cuestión de destreza.
Antes que nada hay que acariciarlo para que con la sensibilidad, se
erice lo más posible...cuanto más definido esté muchísimo mejor. Una vez
esté completamente estimulado, se agarra igualmente para trazar la línea
recta que atraviese la aguja de parte a parte; no dudéis en mitad de la
introducción, hacerlo de forma firme y presta, será un par de segundos
lo que se tarde en atravesarlo de forma limpia y en el centro del mismo.
A partir de ahí, podéis seguir poniendo varias, generalmente, en un
pezón intermedio pueden fácilmente ponerse hasta cuatro...digo
fácilmente.
Normalmente aquí es cuando se perpetua el momento, es decir, las fotos
para la posteridad: proeza y disfrute todo junto.
Recordad que cada vez que hemos puesto una aguja, se ha
desinfectado perfectamente.
Por otro lado está la visión de los Amos, las sensaciones que desean
producir en sus sumisas; estas sensaciones pueden variar con lo cual la
forma de poner la aguja varía. Así las situaciones se dan desde un leve
pinchazo, si se pellizca un trozo pequeño de piel, con lo que la aguja
se clava más profundamente pero tiene menos recorrido en la piel, a una
sensación más dolorosa, si la aguja va paralela a la piel, no penetra
mucho y recorre más tejido superficial...
Dicho esto, la visión del que las pone....ahí entra la imaginación del
Mismo...para colocar pesos, rodearlas con hilo dental, unir ambos pechos
de la misma manera, pasar a través de ellas hilo de pescar, utilizarlas
para posteriormente poner imperdibles, etc. Etc...multitud de opciones
como véis.
Una vez hablado del pecho, pasamos al sexo. Hay múltiples opciones, lo
mejor y menos doloroso es empezar en la parte alta del pubis, en esta
zona y siguiendo la misma técnica de coger con dos dedos un trocito de
piel, pasar rápidamente la aguja en sentido perpendicular a la “sonrisa
vertical” para entendernos.
Después pueden irse poniendo en los labios, al ser gruesos es más fácil
la penetración, y ahí hay miles de posibilidades, desde traspasar
individualmente cada labio, a unir ambos, y formar un cinturón de
castidad con ellas...luego podéis rodearlas con hilo dental y quedará
completamente cerrado. La dificultad de andar es evidente pero si puede
ser útil para dormir la esclava cerrada. Se pueden poner un poco abajo y
dejar el clítoris lo suficientemente expuesto como para jugar con él.
En las inglés también es una buena zona que permite unir las que aquí se
pongan con las de los labios y así mantener abierto el sexo para todo
tipo de juego... como podréis observar si lo realizáis el hilo dental da
para mucho.
Por último, al menos en este artículo, se pueden poner
agujas en la zona baja de las clavículas, encima de los pechos, éstas
sirven para deslizar imperdibles y asir en ellos una cinta que
transporte una bandeja que se colocará debajo del pecho y utilizarla
para servir al Amo su bebida preferida.
Evidentemente, la técnica es la misma en cualquier lugar del cuerpo,
aunque en función del tejido epitelial, como hemos mencionado al
principio, la facilidad o dificultad de ponerlas varía, así como la
sensibilidad que la sumisa tenga en una u otra zona.